junio 22, 2024 8:09 AM

Cierran miles de granjas alemanas contaminadas con dioxina

Gallinas, cerdos y pavos habrían estado ingiriendo durante semanas comida contaminada con dioxinas, en Alemania. Según las investigaciones, 150.000 toneladas de forraje destinado al ganado han sido contaminadas. Un índice de dioxina superior a la norma fue hallado en los huevos lo que condujo a las autoridades alemanas a lanzar a fines de diciembre una búsqueda de alimentos contaminados que condujo hasta Holanda y Gran Bretaña.

Los primeros resultados oficiales sobre el origen de la dioxina indican que proviene de un fabricante de biodiesel ubicado en Baja Sajonia. Esta empresa, aparentemente, habría vendido grasas contaminadas con dioxina a Harles und Jentzsch, fabricante de grasas destinadas a aplicaciones industriales y a alimentos para animales, que a su vez habría suministrado toneladas de piensos a varias explotaciones agrícolas.

En un comunicado publicado el pasado lunes, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos aseguró que la dioxina en los alimentos para animales “no representa un riesgo para el consumo humano”. Pese a este tranquilizador anuncio, el Ministerio federal de Agricultura decidió cerrar por precaución más de cuatro mil fincas y sitios agroalimentario para impedir que entreguen sus productos mientras no se pruebe que no hay contaminación.

“Había que cerrar esas explotaciones agrícolas, pero lo lamentable es que el gobierno haya tardado tanto en informar a la población sobre la contaminación con dioxina”, declaró  Jutta Jaksche, responsable de políticas agrícolas en la Federación alemana de Organizaciones de Consumidores (VZBV).

“Los consumidores alemanes no saben cuántos ni cuáles alimentos contaminados han ingerido y ahora pensamos que hasta la carne de res podría estar afectada. El mecanismo de información a los consumidores no funciona como quisiéramos”, añadió Jutta Jaksche. «La medida preventiva es algo bueno, no obstante, el gobierno demoró mucho en informar a los consumidores sobre el problema y además lo hizo por cuentagotas», declaró a RFI Barbara Kamradt, responsable de temas agroalimentarios en Greenpeace, Alemania.

Kamradt se declaró favorable a la propuesta de la ministra alemana de Agricultura, Ilse Aigner de que las normas europeas impongan normas vinculantes de «separación estricta»: «Las empresas que fabrican grasas alimentarias no deben poder, en el mismo lugar, producir también materias destinadas a la industria técnica».

La portavoz de Greenpeace abogó también por la «trazabilidad» de los productos y la «transparencia» sobre los ingredientes que contienen. Por su lado, el Ministerio de Agricultura ha indicado un número telefónico par informar a los ciudadanos. Además, la ministra Ilse Aigner, exhortó a mejorar las normas europeas en materia de protección de la cadena de producción alimentaria.

Las dioxinas, residuos de la combustión, industrial o natural, han sido clasificadas como sustancias cancerígenas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su absorción en pequeñas cantidades no constituye un peligro inmediato, pero el cuerpo humano las elimina con mucha dificultad.

Fuente: RFI
Foto: Wallpapers.free

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