julio 17, 2024 9:45 PM

María de los Ángeles Rivero

Combinación de profesionalismo, humanidad y amor a los animales
Pocos minutos antes el reloj había determinado que eran las 11 de la mañana, mientras el calendario daba por sentado que era un día de julio del año 2005. La entrevista con la doctora María de los Ángeles Rivero (MAR) comenzaba, su tono de voz dulce, sereno y melodioso se dedicada a contestar las constantes preguntas que se le hacían.
– ¿Qué día nació? No tiene que decir el año si no quiere.
MAR: (se ríe) ¡No… si yo estoy muy orgullosa! El 15 de septiembre de 1954 (responde con la sinceridad de quien reconoce que los años no son más que una manera de contar el tiempo que es impreciso).
– ¿Dónde nació?
MAR: Yo nací en la Victoria.
Lo que más recuerda de su niñez son los viajes a Ocumare de la Costa junto a su familia y diferentes familias vecinas. La playa no era lo que más disfrutaba sino los momentos compartidos en la casa, repletos de armonía, vivencias infantiles y juegos. Sin embargo, admite que no le gusta la playa, es más, que tiene muchísimos años sin ir. Expresa no recordar en qué momento perdió ese “feeling” por la costa.
Al cuestionarle sobre lo que representa la familia sus ojos se engrandecen y todo su lenguaje corporal y verbal deja ver de manera absoluta la enorme importancia que tiene la familia para Rivero. Una familia que en su caso está constituida por 5 hermanos, 2 varones y 3 hembras, siendo ella la más pequeña del grupo.
Narra que estudió Humanidades, por tanto, para poder estudiar Medicina Veterinaria tuvo que presentar una especie de prueba de nivelación que aprobó aunque, acota, no fue la mejor nota, si recuerda ser la única de las 5 personas que presentaron en terminar la carrera.
La Medicina Veterinaria llega a su vida por su enorme afinidad por los animales, estimulada por el contexto familiar en el que se crió, rodeada de perros y gatos. Cuenta que un profesor universitario le hizo la misma pregunta durante sus años de estudiante y ella respondió: “porque en mi casa hay muchos animales y hace falta un veterinario”. Evoca la contesta molesta del profesor quien le indicó que la profesión era más que eso. En aquel momento, esas palabras le dolieron profundamente. No obstante, hoy le da toda la razón, pues explica que la Medicina Veterinaria es una carrera sumamente amplia que permite recopilar infinidad de experiencias laborales.
La vida universitaria de Rivero transcurrió entre el compartir de compañeros inolvidables y profesores que le brindaron lo que la académica ofrece, sin dejar por fuera la humanidad necesaria para evitar que el aprendiz se convierta sólo en un intelectual excelente pero carente de sensibilidad.
Admite con una sinceridad que demuestra a lo largo de toda la entrevista, que su vida universitaria tuvo altas y bajas, dicho en lenguaje popular vivió la experiencia de “raspar” alguna que otra materia; mas la perseverancia y el estudio lograron que alcanzara su meta, finalizando la carrera, con más entrega y cariño que al comenzarla.
Diversidad de experiencia profesional
Desde el año 2003, Rivero trabaja en su propia empresa, Laboratorios Pharmakum de Venezuela, conjuntamente con el Dr. Perdomo (quien además es su compadre). Sin embargo, ha desempeñado diversos cargos tanto dentro del sector público como en el privado. En una oportunidad formó parte del equipo del Ministerio de Agricultura y Tierra venezolano; y durante muchos años trabajó con Laboratorios Depal.
Admite que la decisión de independizarse y salir al mercado con una empresa nueva es difícil y lo que se pude hacer para ganar la confianza de los consumidores es ofrecer productos de excelente calidad.
Asimismo, rememora con afecto el haber impartido clases en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela y, con orgullo, relata que sus primeros alumnos la homenajearon al finalizar la carrera, cuando ella apenas tenía 1 semestre dando clases. Explica que siempre trató de brindar lo mejor de sí, en la parte intelectual pero, también, en la parte humana.
Hace poco más de un mes fungió como presidenta del comité organizador del “I Congreso Internacional, VI Congreso Nacional de Ciencias Veterinarias y II Congreso AVECAL”. Lo cual, fue una experiencia excepcional y enriquecedora. Donde tuvo la oportunidad de trabajar conjuntamente con empresas como “Calox”, “Fort Dodge” y la “Asociación Venezolana de Industrias de la Salud Animal” (AVISA), a quienes guarda un inmenso agradecimiento por la confianza depositada en el evento y en ella misma, como representante principal de éste.
Amor a los animales
Justamente en el momento en que hacemos la pregunta sobre sus mascotas, su sobrina entra, la escucha y se ríe, a la par que Rivero, suspira con emoción y sus facciones adquieren el matiz que dibuja únicamente la pincelada de la ternura. Y la respuesta, lógica, es que sí, tiene mascotas: 25 perros, de los cuales 11 viven propiamente en su casa y los restantes los comparte con su hermana. Pero ambas casas son vecinas y tienen el mismo patio, en el que los animalitos están juntos, de forma constante.
Igualmente, en la zona industrial donde se encuentra “Pharmakum” cuida de todos los perros de por allí, organizando planes de vacunación, llevándoles comida y lo que necesiten para su bienestar.
Al hablar de sus mascotas, la emoción se hace protagonista mientras Rivero exterioriza que su animal favorito es el perro (claro está) porque es el animal que más está dispuesto a dar y recibir cariño; ése que espera siempre en la casa la llegada de su compañero humano, para darle la bienvenida moviendo su (sus) colita y haciéndonos olvidar los problemas diarios con su amor y fidelidad incondicional.
Venezuela, problemas de prevención
– ¿Cómo ve la situación de la salud animal en Venezuela?
MAR: (responde de manera rápida como quien tiene tiempo analizando el hecho y la pregunta sólo permite la oportunidad de exteriorizarlo) Bueno, mira aquí, el problema de la salud animal, en Venezuela, es un problema más que todo preventivo; o sea si nosotros aquí en el país tenemos una buena salud desde el punto de vista preventivo, los problemas en la parte de la salud animal serían mucho menores…
– ¿Qué es lo que más le preocupa en la parte de prevención dentro de la salud animal?
MAR: Lo que me preocupa es que no se debe escatimar en lo que es la parte preventiva. La medicina preventiva a nivel de explotación debe ser la prioridad.
Desde su punto de vista, una de las soluciones para la problemática es impartir la información necesaria a los productores y todos los que forman parte del sector. Pone de relevancia el papel protagónico del Estado dentro de esta labor educativa que se traducirá en prevención de enfermedades y, por ende, en animales más sanos.
A Dios… ¡gracias!
– ¿Si pudiera cambiar algo de su vida qué cambiaría?
MAR: (se ríe) Definitivamente me graduaría de bachiller en ciencias.
– ¿Y en general de su vida cambiaría algo?
MAR: Mira, en realidad yo me siento muy feliz. Yo siento que lo que tengo y lo que me ha correspondido vivir (yo soy muy católica) yo pienso que eso ha sido lo que Dios ha tenido destinado para mí… Me siento muy conforme. No tengo nada que reprocharle a la vida; todo lo contrario, he aprendido muchísimo de todo las cosas que me han podido pasar…
– Si se encontrara con Dios (en un plano terrenal) cuál sería el primer cuestionamiento que le haría.
MAR: (sus ojos resplandecen por la luz de la emoción) Con sinceridad no le haría ningún cuestionamiento, si yo lo pudiera ver, lo único que le diría fuera: ¡Gracias!
Esa, precisamente, es la palabra mágica que concluye de mejor manera la entrevista con esta mujer, profesional, familiar y amante de los animales que se encuentra satisfecha por las riquezas de la vida y por el sólo hecho de poder apreciar todo lo que ella tiene para dar: los problemas que son soluciones por hallar y las alegrías que son píldoras para mantener los pies en la tierra y el espíritu rozando las nubes de algodón.

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