junio 22, 2024 8:03 AM

Modificaciones ambientales para reducir el estrés calórico en ganado lechero

Estos factores ambientales, aunados a la producción de calor metabólico del animal, reducen su capacidad para eliminar el calor corporal, resultando en la condición conocida como estrés calórico. El impacto del estrés calórico en el ganado lechero es amplio en términos geográficos, ya que los animales ubicados en zonas semitropicales, tropicales y desérticas pueden estar sujetos a altas temperaturas ambientales y/o humedad relativa por largos períodos.

Cuando la temperatura del aire excede los 27 °C, aún con presencia de baja humedad relativa, la temperatura efectiva está por encima de la zona termoneutral de la vaca lechera en producción. Es entonces cuando el proceso de homeostasis se afecta negativamente por el estrés calórico, conduciendo a una serie de cambios fisiológicos y de comportamiento para poder mantener su balance térmico y funciones orgánicas. Entre ellos tenemos la reducción en el consumo de alimento y en la tasa metabólica, aumento en la tasa respiratoria, aumento en el consumo de agua, cambios en las concentraciones hormonales, aumento en la pérdida de agua por evaporación y cambios en los requerimientos de mantenimiento (Fuquay, 1981). Estos mecanismos provocan finalmente una reducción en la produccción de leche, bajas tasas de concepción y retraso en el crecimiento de animales para reemplazo, lo cual a su vez ocasiona pérdidas importantes para el productor.

El impacto del estrés calórico en la productividad de ganado lechero puede disminuirse mediante la implementación de modicaciones al ambiente de los animales, como son el uso de sombras y sistemas de enfriamiento a base de aspersores y abanicos o de enfriamiento evaporativo, en secciones claves del establo. La relación costo-beneficio derivado de la instalación de estos equipos en la explotación debe ser analizado antes de su utilización. El objetivo del presente manuscrito es presentar y describir algunas formas de modificar el ambiente al que se encuentra sujeto el ganado lechero en condiciones de estrés calórico.

Índice temperatura-humedad (ITH)
Además de la temperatura del aire y la humedad relativa, otros factores ambientales que contribuyen en la temperatura efectiva son la velocidad del viento y la radiación solar. El Indice Temperatura-Humedad (ITH) es una medida utilizada para indicar el grado de estrés calórico presente en el ganado (Bianca, 1962). Las distintas fórmulas de obtener esta medida coinciden en valores muy similares de ITH, siendo una de ellas la siguiente (Hahn, 1999):

ITH = 0.81 tbs + HR ( tbs – 14.4) + 46.2

Donde:

ITH = Representa el Indice Temperatura-Humedad

tbs = Representa la temperatura del bulbo seco

HR = Representa la Humedad Relativa.

Cuando el ITH sobrepasa el valor de 72, se considera que el animal se encuentra en estrés por calor, ya que este punto representa el límite superior de la zona termoneutral para vacas en producción, es decir, hasta donde el animal mantiene una temperatura corporal normal sin alterar su tasa metabólica basal (Collier et al. 1982). Es importante recordar que el ganado bovino tiene una capacidad de sudoración limitada, por lo que necesita de medios adicionales para mantener un nivel adecuado de productividad en estas condiciones.

Sombras
El ganado lechero absorbe calor por radiación debido a que se encuentra expuesto directamente al reflejo de los rayos solares y a la radiación térmica de la atmósfera y el suelo. La sombra se considera la modificación ambiental básica y más importante para disminuir la absorción de calor por efecto de la radiación. En zonas con problemas de altas temperaturas, el uso de sombras es indispensable en los establos lecheros para mantener una eficiencia productiva aceptable. Incluso en zonas con climas moderadamente calientes, el uso de sombras puede ser de gran ayuda para reducir los efectos negativos del estrés calórico. Las sombras pueden ser naturales o artificiales. La sombra de árboles es la más efectiva por combinar protección contra la radiación directa del sol derivada de la evaporación en la humedad de las hojas (Wiersma, 1982). Aunque la madera o ramas de plantas (Figura 1) son materiales naturales efectivos utilizados como sombras, las hojas de láminas de acero corrugado (Figura 2) representan el material más comúnmente utilizado debido a su baja inversión inicial, duración y bajo costo de mantenimiento (Armstrong, 1994). Para aumentar la efectividad de la sombra, se recomienda pintar de color blanco la parte expuesta al sol e incluso instalar un material aislante con grosor de 2.5 cm por encima de la sombra (Bond et al., 1961).

Las sombras con espacios abiertos continuos son menos eficientes que las sombras completas o sin espacios continuos. Un estudio realizado en clima desértico (Welchert et al., 1965) demostró que vacas lactantes bajo sombras completas produjeron en promedio 1.4 kg/d de leche más que las vacas sujetas a las sombras con espacios abiertos.El diseño de la sombra varía de acuerdo a la zona y sus características climáticas. En zonas desérticas (cálidas y secas) con corrales abiertos, el área de sombra recomendada es de 3.5 a 4.5 m2 por vaca en producción (Wiersma, 1982).

Se corre el riesgo de la presencia de heridas en la ubre por amontonamiento de vacas bajo un espacio de sombra reducido. Por otro lado, un área de sombra mayor tiene un efecto benéfico muy reducido. La altura de la sombra se recomienda sea de entre 3.5 y 4.5 m para reducir efectivamente los efectos de la radiación (Armstrong, 1994). La orientación de la sombra es un aspecto importante para mantener seca el área de descanso de los animales. La orientación norte-sur hace que el área bajo la sombra sea expuesta al sol durante la mañana y tarde, manteniéndola seca la mayor parte del día. En zonas muy calurosas con precipitación pluvial baja, la orientación este-oeste es recomendable porque es más importante mantener fresca que seca el área bajo la sombra, aunque se requerirá un poco más de mantenimiento.

En ambos casos, la sombra debe estar colocada al centro del corral para permitir una distribución uniforme del estiércol. Es importante que el material húmedo acumulado bajo la sombra se elimine y se reemplace con material seco para mantener a las vacas secas y limpias.

En zonas tropicales (húmedas y cálidas) se recomienda un área de sombra de 4.2 a 5.6 m2 por vaca en producción. Este espacio de sombra permite una mayor ventilación, ya que el movimiento del aire es menor en zonas tropicales que en zonas desérticas, reduciendo el enfriamiento por convección. Asimismo, se recomienda piso de concreto de 10 cm de grosor para evitar acumulación excesiva de lodo y heces. Si el piso es de tierra, un buen drenaje es necesario para evitar hoyos profundos en el lodo. Cuando se usen pisos de concreto, la orientación de la sombra no es importante.

Para ganado lechero en pastoreo durante condiciones de estrés calórico, es recomendable el uso de sombras portátiles, las cuales deberán cambiarse cada 2 días para evitar destrucción del pasto y mantener las vacas limpias.

Aspersores y abanicos
Un sistema de enfriamiento utilizado en zonas desérticas y tropicales es el formado a base de aspersores y abanicos. Este sistema es ampliamente utilizado para ganado lechero debido a su efectividad y bajo costo de inversión. Generalmente están constituidos por abanicos convencionales de diámetro variable (entre 60 y 90 cm), suspendidos del techo de la sombra del corral y colocándose frente a ellos una línea con aspersores de agua de emisión variable (entre 0.5 y 0.9 l de agua/min) que al contacto con la corriente de aire forman una especie de brisa o gota fina que moja completamente el pelaje de los animales (Figura 3), provocando pérdida de calor por evaporación y resultando en un importante mejoramiento del comfort del ganado (Ryan et al., 1992).

Frecuentemente este sistema opera a intervalos de tiempo fijos que varían dependiendo de las condiciones climáticas imperantes en la zona o se pueden programar para operar a cierta temperatura ambiental. Es de gran utilidad colocar cortinas que sirvan como paredes en un costado de la sombra para evitar que la brisa producida salga del área ocupada por las vacas.

Una desventaja de este sistema es la acumulación de lodo y estiércol debido a que las vacas se encuentran confinadas bajo la sombra la mayor parte del día, estando esta área sujeta a heces, orina y el agua producto del aspersor cuando es de gota gruesa, lo cual incrementa el costo por mantenimiento (Hahn, 1985).

Sala de espera (previa a la ordeña)
La sala de espera, previa a la sala de ordeña, se considera un área de estrés severo para vacas lecheras, principalmente cuando pasan mucho tiempo confinadas en esta sección ( > 40 minutos por dos o tres veces al día), aún con temperaturas moderadas (Figura 4). Por ésto, la ventilación durante el verano se vuelve un aspecto muy importante. Cuando se utiliza el baño de las vacas en esta sección el ambiente se vuelve muy húmedo durante el verano, lo cual puede reducirse teniendo la sombra una altura mínima de 6.5 m. El uso de aspersores de gotas gruesas (18 l/h/abanico) junto con abanicos grandes (1.2 m de diámetro) ha demostrado ser una práctica que mejora el ambiente de esta sección. Wiersma y Armstrong (1983) observaron una reducción de 1.7 C en la temperatura de vacas sujetas a este sistema de enfriamiento en la sala de espera sobre vacas sin el sistema, además de una diferencia en producción de leche de 0.8 kg/d a favor de las vacas enfriadas durante el verano.

Enfriamiento evaporativo
En 1981, una empresa de Arizona, E.U.A., desarrolló un sistema de enfriamiento a base de campanas de enfriamiento evaporativo. Este sistema consiste en estructuras en forma de campana que se colocan en el techo de las sombras a una distancia de 6 m uno de otro y a una altura sobre el piso de 2.6 m, alcanzando a enfriar 15 vacas/campana. Dentro de la campana se encuentra un abanico de 1.2 m de diámetro con capacidad de salida de aire de 566 m/minuto y un sistema de inyección múltiple de agua que produce una gota muy fina, como la producida por un fogger, la cual moja la piel de la vaca provocando la pérdida de calor (Figura 5). Estas partículas finas de agua quedan suspendidas en el aire y se evaporan antes de caer al suelo, evitando la acumulación de humedad en el área bajo el sistema. La capacidad de salida de agua es variable, ya que puede aumentarse de acuerdo a aumentos en la temperatura por estar regulada por un termostato. Al utilizar este sistema se recomienda instalar cortinas en uno o ambos costados para evitar la entrada de calor por radiación solar y la dispersión de las partículas de agua fuera del área de sombra. La principal desventaja de este sistema es su alto costo inicial, aunque la inversión se recupera a mediano plazo (Ryan et al., 1992; Bucklin et al., 1991).

Conclusiones
El estrés calórico en ganado lechero puede ser reducido modificando artificialmente el ambiente en que se encuentra el ganado. El tipo de modificación dependerá del clima imperante en la región y del sistema de manejo. Un análisis de los beneficios económicos derivados de la implementación de un sistema de enfriamiento es necesaria antes de adoptar cualquier modificación ambiental.

Ph. D. Leonel Avendaño Reyes
Instituto de Ciencias Agrícolas – Universidad Autónoma de Baja California
Fuente: cuencarural.com

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