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martes 21 septiembre 2021
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Robert Koch y el descubrimiento de Mycobacterium tuberculosis

Robert Koch fue un médico y microbiólogo alemán (11 diciembre 1843 – 27 de mayo de 2010). Junto con Louis Pasteur es considerado uno de los fundadores de la bacteriología. Trabajó en el aislamiento e identificación de varios agentes patógenos, así como en el mejoramiento de métodos de esterilización, cultivo, purificación y tinción de microorganismos.  Con estas técnicas, en el año 1882 fue capaz de descubrir la bacteria causante de la tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis), que producía una de cada siete muertes a mitad del siglo XIX.

24 de marzo Día Mundial de la Tuberculosis

El 24 de marzo de 1882, el Dr. Robert Koch anunció este descubrimiento, fecha escogida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para celebrar el Día Internacional de la tuberculosis. El trabajo consistió en demostrar el origen infeccioso y bacteriano de la TB, mediante un protocolo experimental (Postulados de Koch), para aislar el microorganismo, hacerlo crecer en un cultivo puro, inducir la enfermedad en cobayos mediante inoculación, aislarlo de nuevo de los animales enfermos y verificar su identidad  comparándolo con el microorganismo original. Por este importante descubrimiento fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1905.

Theobald Smith, en 1898, publicó sus descubrimientos sobre el bacilo tuberculoso, donde demostró que la tuberculosis humana y la bovina eran causadas por dos organismos diferentes conocidos como M. tuberculosis y Mycobacterium bovis (M. bovis).

La tuberculosis bovina (TB)

Es una enfermedad bacteriana crónica del ganado bovino causada por el complejo de M. tuberculosis, principalmente por M. bovis, pero también por M. caprae y por M. tuberculosis. También afecta a otros animales domésticos y silvestres, produciendo neumonía, pérdida de peso y, a la larga, muerte.

M bovis se ha aislado en numerosas especies de animales silvestres, incluidos búfalos africanos, búfalos asiáticos domésticos, bisontes, ovejas, cabras, equinos, camellos, cerdos, jabalíes, ciervos, antílopes, perros, zorros, visones, rejones, hurones, ratas, primates, llamas, kudus, elands, tapires, alces, elefantes, sitatungas, orixes, addaxes, rinocerontes, zarigüeyas, ardillas de tierra, nutrias, focas, liebres, lunares, mapaches, coyotes y varios felinos depredadores, como leones, tigres, leopardos y linces.

La TB es una enfermedad que figura en la lista de la Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE y debe notificarse como se indica en el Código Sanitario para los Animales Terrestres.

 Distribución geográfica

TB tiene una distribución mundial. En algunos países nunca se ha detectado y en muchos países desarrollados la han reducido o eliminado y han mantenido la enfermedad limitada a una o más zonas. En la fauna silvestre persisten importantes focos de infección. La prevalencia más alta de la TB se sitúa en África y en ciertas partes de Asia, aunque también se encuentra en países de Europa y de América.

Transmisión

La vía de infección habitual en los rebaños bovinos es la inhalación de gotículas infectadas que un animal enfermo expulsa al toser. Los terneros pueden infectarse al ingerir calostro o leche de vacas infectadas. Se transmite directamente por contacto directo entre animales domésticos o silvestres infectados o, de forma indirecta, por ingestión de piensos contaminados.

Los humanos pueden infectarse el ingerir lecha cruda de vacas infectadas o a través del contacto con tejidos infectados en mataderos o carnicerías (Tuberculosis zoonótica).

La enfermedad es de evolución lenta y puede pasar meses o incluso años hasta que el animal infectado muera. Por consiguiente, un solo animal infectado puede diseminar la bacteria dentro del rebaño antes de manifestar signos clínicos. Por lo tanto, el desplazamiento de animales domésticos infectados es una de las principales vías de propagación de la enfermedad.

Signos clínicos

Puede ser subaguda o crónica, con una tasa de progresión variable. Una pequeña cantidad de animales puede verse gravemente afectada en pocos meses de infección, mientras que otros animales tardan varios años en desarrollar signos clínicos. La bacteria también puede permanecer latente en el huésped sin causar enfermedad durante largos periodos.

Los signos clínicos más comunes incluyen debilidad pérdida de apetito y de peso, fiebre fluctuante, disnea y tos seca intermitente, signos de neumonía de bajo grado, diarrea, ganglios linfáticos grandes y prominentes.

Diagnóstico

La prueba cutánea de la tuberculina es el método estándar de diagnóstico en animales domésticos. Consiste en inyectar tuberculina bovina por vía intradérmica (un extracto purificado de proteína derivado de M. bovis, PPD) y luego medir el grosor de la piel en el sitio de inyección 72 horas después, para detectar cualquier inflamación posterior en el lugar de la infección (signo de hipersensibilidad retardada asociado a la infección).

Actualmente, se encuentran disponibles o en desarrollo pruebas sanguíneas in vitro que detectan bacterias, anticuerpos o inmunidad celular. La prueba sanguínea más utilizada es IGRA, que se basa en el principio de que las células sanguíneas bovinas que se han expuesto previamente a M. bovis a través de una infección, producen niveles elevados de interferón-gamma, tras una incubación in vitro por antígenos de M. bovis.

El diagnóstico definitivo se confirma por cultivo e identificación de las bacterias en laboratorio, un proceso que puede requerir ocho semanas o más.

Prevención y control

Vigilancia activa mediante detección de animales infectados para evitar que la carne contaminada ingrese en la cadena alimentaria, rastrear el rebaño de origen del animal infectado, que luego puede someterse a pruebas y eliminarse si es necesario.

Pasteurización de la leche de animales infectados para eliminar las bacterias e impedir la propagación de la enfermedad en poblaciones humanas.

El tratamiento de los animales infectados se intenta rara vez en razón de las dosis y la duración del tratamiento requerido, el alto costo de la medicación y la interferencia con el principal objetivo de eliminar la enfermedad, así como el riesgo potencial de desarrollar la resistencia.

La tuberculosis zoonótica

M bovis, en ciertos países causa hasta un 10 % de los casos de tuberculosis humana. La forma zoonótica se transmite sobre todo de forma indirecta, a través del consumo de leche contaminada, productos lácteos o material infectado con contenido cárnico. En las regiones donde la higiene alimentaria se aplica con coherencia, el riesgo para el público en general se ha reducido; sin embargo, la infección por la tuberculosis zoonótica sigue siendo un riesgo profesional para ganaderos, trabajadores en los mataderos y carniceros.

El diagnóstico se puede complicar aún más por la tendencia de M. bovis a producir infección extrapulmonar y a su  natural resistencia a la pirazinamida, uno de los antimicrobianos que se utiliza comúnmente para tratar la tuberculosis humana.

La OIE, OMS, FAO y la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias lanzaron conjuntamente la primera hoja de ruta para combatir la tuberculosis zoonótica en octubre de 2017, basada en el enfoque “Una sola salud” y exige una acción concertada de agencias gubernamentales, donantes, instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales y partes interesadas del sector privado a nivel político, financiero y técnico. Define prioridades para combatir la TB zoonótica en personas y la TB bovina en animales, basado en tres temas centrales: mejorar las bases de la evidencia científica, reducir la transmisión en la interfaz hombre-animal y fortalecer los enfoques intersectoriales y de colaborativos.

Distribución mundial de TBC Bovina 2017 y primer semestre 2018. Fuente OIE

Distribución mundial de TBC Bovina 2017 y primer semestre 2018. Fuente OIE

 

 

 

PrensaAvisa

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