julio 20, 2024 8:13 AM

Los sueños y el esfuerzo de Virginia Aizpurua y Rafael Guerra han dado como fruto una familia y “Binveca”.
Era inicio del mes de abril, las agujas del reloj daban a entender el nacimiento de la tarde en la ciudad de Maracay. La entrevista con Rafael Guerra y Virginia Aizpurua estaba pautada para las 3 pm. El primer encuentro con la doctora Aizpurua se produjo dentro del ascensor, cada una de nosotras desconociendo la verdadera identidad de la otra; al llegar al segundo piso del Centro Profesional Aragua, ella caminó directo a su oficina y la entrevistadora (quien escribe estas líneas) comenzó la búsqueda de la misma oficina.
Alcanzado el objetivo de localización, abre la puerta Guerra, quien me invita a pasar cortésmente. Guerra se sienta delante de la computadora explicando que ya viene la doctora que al momento se une a nosotros. Al principio su cara reflejó sorpresa al verme allí, Guerra hace las presentaciones y ella pone de manifiesto la casualidad de haber subido juntas. Luego de este pequeño relato de encuentros comienza la entrevista con esta pareja que se conoció mientras la doctora Aizpurua realizaba sus pasantía de Ciencias Veterinarias y Guerra era su tutor; el tiempo pasó el amor germinó.
Hoy en día, tienen dos hijos en común (un varón de 13 años y una niña de 9) y un nuevo proyecto que están viendo nacer, llamado Binveca, en el cual, la doctora Aizpurua desempeña el cargo de Director Gerente y Guerra el de Director de Ventas.
Aizpurua explicó que Bivenca germinó de la búsqueda profesional, ya que ser trabajadores de una empresa les estaba quedando pequeña y los deseos de independencia crecían, estimulando la creación de una empresa propia. Hecho que se hizo realidad en el 2003. Al principio Aizpurua comenzó sola, la incorporación de Guerra quedaba supeditada al éxito de la misma. En noviembre del 2004, Guerra se unió como ente activo a Bivenca.
Aizpurua señaló que, en los actuales momentos, son distribuidores exclusivos de las vacunas elaboradas por “Lohmann Animal Health Internatinal” en Venezuela. Por su parte, Guerra señala que existen otras compañías extranjeras interesadas en que Bivenca represente su línea en Venezuela, no las menciona porque todavía están en proceso de negociación.
– ¿Cuál es su visión del negocio?
Aizpurua: ¿La visión? Mi visión es… bueno ¿qué te puedo decir? (sonríe, aparta el cabello de su rostro a la par que su mirada se dirige a las alturas del techo). Espero lo máximo. Lo que yo espero de verdad es que los sacrificios que hemos hecho y el riesgo que hemos tomado se vean recompensados.
En ese instante Guerra se aparta de la computadora con la cual se está comunicando con uno de sus hijos del primer matrimonio, al cual le estaba enviando información del trabajo, dejando esto de lado decide expresar su visión de Bivenca.
Guerra: La visión de Bivenca es brindarle al cliente un servicio, asesoría técnica y profesional; y dentro de esa asesoría el producto, nosotros no estamos sólo para vender, sino para ofrecer un servicio complejo… todo en base a los lineamientos y filosofía de Lohmann… con un portafolio que se está depurando en base a las necesidades de cada país. Entonces, la visión nuestra es proveer a los clientes de servicios que sean adecuados a sus necesidades; y crecer.
Salud animal venezolana
Este dúo explicó que el mercado de los productos relacionados con la salud animal estuvo “caído hace 2 años” como evalúa Guerra, y que poco a poco ha ido repuntando. En la actualidad, están esperando que las cosas se estabilicen y poder funcionar satisfactoriamente con las políticas gubernamentales, a las cuales se encuentra supeditado este sector económico. Como una manera de llegar a este objetivo tienen puesta sus esperanzas en los resultados del congreso de Fenavi en mayo.
Igualmente, esperan “hacer que el gobierno entienda que esta es una actividad netamente venezolana” que aunque dispone de capital extranjero todo se desarrolla aquí, lo que genera trabajo y beneficios para el país en general. Por ello, Guerra demuestra su preocupación al indicar que “en estos momentos entre un 8 por ciento y un 10 por ciento del mercado es importado; y no hace falta porque nosotros podemos producir lo que haga falta, lo que ellos quieran”.
Asimismo, Aizpurua y Guerra señalan que el mercado de la producción animal para el consumo humano que involucra directamente al sector de la salud animal, cada día irá creciendo más y eso es, precisamente, el objetivo. No obstante, manifiestan que haría falta invertir mayor capital y tecnología. Del mismo modo, declararon que este crecimiento de la producción aumentaría el uso y aprovechamiento de las tierras.
– ¿Qué le hace falta al ramo de la salud animal en Venezuela?
Aizpurua: … Hace falta alguien que coordine y unifique los esfuerzos de cada uno de nosotros.
Guerra: (él continúa la idea de ella, situación que se produjo a lo largo de toda la entrevista, con esta pareja que se complementa hasta en el discurso) Aquí hay excelentes profesionales veterinarios, técnicos; tenemos gente preparada, las infraestructuras ya creadas… lo que hace falta es definir políticas acorde a las políticas del gobierno para que todos se beneficien: Pueblo, gobierno y el sector agrícola.
– ¿Cuáles son sus proyecciones para este año, las proyecciones de Bivenca?
Aizpurua: Consolidarnos un poco más, terminar de hacer la entrada como tal. Estamos empezando apenas en este año el contacto con los clientes. Terminar de darnos a conocer, cuáles son nuestros lineamientos como empresa, a quién representamos y a echar bases.
Guerra:… estamos en proceso de crecer.
Familia y empresa
Al conversar con estos dos profesionales se pone de manifiesto en seguida el profundo amor por su familia y cómo ese sentimiento sirve de fuente de energía para levantar este proyecto profesional que les permitirá trabajar eficientemente sin alejarse de la familia, tal y como le sucedió a Guerra durante los cinco años que estuvo viajando representando a una empresa por todo el Caribe.
Del mismo modo, Guerra comunicó que la empresa contribuirá al futuro familiar, y que simultáneamente, generará empleos para el país.
– ¿Cómo se es mamá, esposa, gerente, empresaria…? ¿Cómo se llevan tantas pelotas en el aire?
Aizpurua: (se ríe) Haciendo maromas como los del semáforo… hay que saber organizarse. Si no te organizas no puedes ser ni buena mamá, ni buena profesional, ni buena esposa. Uno tiene que tener un tiempo para todo y calidad de tiempo. De nada sirve que yo pase 10 horas con mis hijos si no les estoy dando calidad, e igualmente pasa con el trabajo… Es difícil pero sabiéndolo llevar y organizándose es posible.
Emprendedores y gerentes
La experiencia y el conocimiento son la base fundamental del consejo, por tal motivo a la pregunta de qué recomendación le darían a las personas que desean emprender una empresa en el ramo de la salud animal, Aizpurua exhortó a no tener miedo, a pesar de admitir que es normal sentirlo pero hay que superarlo porque “mejor es intentarlo que dejarlo en el camino”, concluyó Aizpurua.
– ¿Qué características debe tener un buen gerente?
Guerra: Un buen gerente tiene que ser capaz de analizar el mercado; buscar oportunidades en el mercado; tener buenas relaciones con el entorno laboral que trabaja y con los otros laboratorios que compiten, somos competencia, no somos rivales; este es un mercado que da para todo el mundo; y cumplirle al cliente sus necesidades, manteniendo los valores éticos y profesionales.
La entrevista finaliza y comienzan las fotografías, no obstante la conversación continúa con esta pareja que es ejemplo positivo a seguir dentro de un mundo donde la vida profesional y personal, tienden a entrar en conflicto.

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