A pesar de su rareza y su gran belleza, los animales considerados exóticos entrañan un peligro para quienes desean tenerlos en cautiverio o como mascotas.
Felinos grandes como cunaguaros (Leopardus pardalis) y tigres, osos hormigueros y perezas figuran entre las especies que no deben estar en contacto directo y frecuente con los seres humanos.
“Las guacamayas tricolores tienen alas de unas dimensiones bellísimas y una cola hermosísima y la gente se las corta. Entonces, ahí están quitándole prácticamente la mitad de la vida a ese animal, además de que lo estás confinando a un hueco y a una nutrición que no es adecuada”, advierte la veterinaria Irene Campos, cuyo consultorio se encuentra en Puerto La Cruz.
Añade que la fauna silvestre “tarde o temprano reclama su espacio, su especie y su alimentación”.
De igual forma, los diversos tipos de águilas, lechuzas y búhos deben vivir al aire libre, puesto que son aves de rapiña y es parte tanto de su naturaleza como de sus hábitos cazar y matar especies más pequeñas para alimentarse.
Veneno en casa
“Las tarántulas, escorpiones y serpientes también son animales extremadamente peligrosos”, señala Campos, al tiempo que apunta que el papel de los adultos es clave para evitar que en los hogares se les adopte como mascostas.
Dificultad respiratoria, presión arterial baja y, en reacciones extremas, colapso cardiovascular son algunas de las afecciones que ocasiona una picada de tarántula cuando se es alérgico a su veneno, según el sitio Medline Plus.
Los alacranes, particularmente la especie Tityus discrepans, son un problema de salud pública. Una reseña sobre el tratamiento del emponzoñamiento de ese arácnido, publicada por la Universidad Central de Venezuela, señala que “si comparamos el peso seco de los venenos, el veneno de los escorpiones del género Tityus es 100 veces más mortífero que el de las serpientes de cascabel (Crotalus)”.
A su vez, la boa constrictor, conocida como “tragavenado”, aunque no es venenosa representa un riesgo para sus dueños y en especial para los niños, ya que alcanza hasta cuatro metros de largo y suele matar sus presas al estrangularlas. “Son animales sumamente peligrosos y no se los recomiendo a nadie”, explica Campos.
Primates que muerden
“Al mono lo sacan de un bosque donde come hojas, pequeños animales, ciertas raíces y tallos de árboles y le dan arepa, casabe y pare de contar. Luego los traen (a consulta) muriéndose por vómitos”, dice la también presidenta de la Sociedad Protectora de Animales de Oriente El Refugio.
Campos señala que cuando estos primates están en desarrollo y no pueden aparearse, sufren estrés y se vuelven agresivos. Detalla que por sus grandes colmillos, tienen una fuerte mordida y añade que de cada 100 criados en cautiverio, sólo 20 sobreviven.
Aunado al peligro que supone para la vida de los animales agrestes y la de sus dueños tenerlos como mascotas, su caza está prohibida por la Ley de Protección a la Fauna Silvestre. Las multas alcanzan los 100 mil bolívares e incluyen el decomiso del espécimen.
Fuente: El Tiempo

