abril 21, 2024 12:48 AM

Extorsión y secuestro de mascotas

Desde hace un par de años se viene implementando en la ciudad capital una nueva modalidad extorsiva, cobro de “rescates” por animales domésticos. Los casos más frecuentes son con perros pequeños, de fácil manejo. Cicpc y Fiscalía conocen de la situación, mas no han reportado denuncias oficiales de víctimas.

Extorsión disfrazada bajo el nombre de secuestro y dinero mal habido en forma de rescate. El robo de mascotas en la ciudad capital es una nueva modalidad —aún incipiente— que los delincuentes han encontrado para abultar sus irregulares ganancias de forma sencilla y rápida.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y del Ministerio Público consultados admitieron la ocurrencia de los hechos, mas afirmaron que hasta los momentos no han recibido denuncias formales de algún caso en particular.

Tal es el caso de Miriam, conserje de un edificio ubicado en el centro de Caracas, quien debió entregar a varios sujetos 500 bolívares para recuperar a su perro, de raza maltes, valorado sobre los 10 mil bolívares.

La mujer acostumbraba a bajar con la mascota cada noche, mientras limpiaba la planta baja del edificio, generalmente la acompañaba su hija, pero siempre estaba el perrito.

Al parecer un día el maltes se salió del edificio y varios sujetos lo tomaron. Al día siguiente se comunicaron con la dueña y le pidieron 700 bolívares si lo quería recuperar. Debido a sus posibilidades económicas se tranzó con ellos, después de varias llamadas, y canceló 500 bolívares.

De acuerdo con los vecinos de Miriam los responsables del “plagio” fueron varias personas que vivían en un edificio invadido, ubicado justo al frente de las residencias donde trabajaba la víctima. Algunos de los residentes vieron cuando los sujetos se llevaron al perro de color blanco.

El pago se hizo pocas horas después de establecerse el monto. Ella dejó el dinero en una bolsa negra cerca de un quiosco, ubicado en la esquina de la edificación. Casi de inmediato el perrito ingresó al edificio. Miriam más nunca lo bajó a la planta baja para que la acompañara. Le dio miedo repetir la experiencia, sabiendo la corta distancia que la separaba de los delincuentes, solo pocos pasos.

Peor suerte corrió Carlos, quien perdió su mascota de tres años. Una perrita pug carlino, valorada sobre los 15 mil bolívares. El hombre la paseaba regularmente cerca de su casa, en Sebucán, en la zona este de Caracas.

Tenía tres años con la perrita, cuando dos hombres lo interceptaron para quitarle el celular. “Yo vi cuando se paró un carro a pocos metros de nosotros. En eso se bajaron dos hombres y uno de ellos me apuntó al estómago y me quitó el celular. No me di cuenta cuando se llevaron a la perra. Otro carro estaba detrás de nosotros y de ahí se bajó un hombre y la agarró. Cuando arrancaron la vi dentro del carro, en la pierna de uno de ellos”, recuerda la víctima.

A las pocas horas recibió una llamada de los sujetos pidiéndole mil bolívares. El hombre reconoce que no tenía dinero y se logró tranzar en 300 bolívares. Los sujetos lo localizaron gracias a la cadena de la perrita, que estaba identificada.

“Me dijeron que llegara hasta la avenida, un poco después del lugar donde me robaron, que colocara el dinero en una bolsa negra y que un motorizado me iba a arrancar el paquete. La perrita la iban a soltar a una cuadra de allí”, afirmó el hombre.

En efecto, todo se dio tal cual estaba previsto; sin embargo, los sujetos no cumplieron con su palabra. La mascota de Carlos más nunca apareció. Él llamó en varias oportunidades a su teléfono celular, desde donde se había comunicado con los “secuestradores” anteriormente, para preguntar qué había pasado; sin embargo, no hubo respuestas del otro lado.

Los primeros dos casos se registraron a finales del 2012 y a principios del 2013. En noviembre del año pasado otra mujer fue víctima del robo de su perro raza mini toy, cuando lo paseaba cerca de su vivienda, en Los Chorros, municipio Sucre de la Gran Caracas.

La mujer, también empleada de una conserjería, fue víctima de un par de motorizados, quienes le arrebataron al perro. A las pocas horas recibió la llamada de los sujetos, exigiéndole el rescate del animal. Claudia canceló cinco mil bolívares por su mascota, que en efecto fue regresada a su dueña.

En los tres casos mencionados ninguna de estas personas interpuso la respectiva denuncia ante los órganos competentes. Consideraron que los funcionarios no se iban a abocar a investigar estos hechos.

Desde la policía científica y la Fiscalía funcionarios explicaron que desde hace un par de años, aproximadamente, conocen de este nuevo modus operandi; sin embargo, no tienen denuncias que verifiquen la ocurrencia de estos casos, ni la frecuencia, ni los sectores donde más se han registrado estos casos. “Si muchas veces no denuncian el caso del secuestro de una persona, menos lo hacen con el robo de un animal”, indicó un representante del Ministerio Público, quien aclaró que en cualquier caso este tipo delictivo se encuadra en la extorsión y no propiamente en el secuestro.

La pena para las personas que incurran en estas acciones oscila entre 10 y 15 años de prisión, de acuerdo con lo establecido en el artículo 16 de la Ley contra el Secuestro y la Extorsión, aprobada el cinco de junio de 2009. En la actualidad la forma extorsiva más rentable es el robo de vehículos, indicó el funcionario judicial.

El criminólogo Javier Gorriño explicó que esta nueva modalidad se está registrando sobre todo en sectores de Baruta, El Hatillo (de acuerdo con los casos que ha conocido) y que las víctimas fundamentalmente son personas de la clase media, clase media alta. Generalmente los perros robados son de raza pequeña, para dominarlos con mayor facilidad.

Los delincuentes aprovechan los momentos en que los dueños suelen pasear las mascotas, ya sea a primeras horas del día o al final de la tarde. Por ello, el profesor universitario recomienda a las personas evitar lugares solitarios, de poco patrullaje e iluminación, e incluso acota que el venezolano debería revisar sus rutinas de ejercicio, para evitar ser víctima de delincuentes.

Para Gorriño la extorsión es uno de los delitos más rentables y comenzó a aplicarse en el país a finales de la década de los 90, casi a la par de la entrada en vigencia del Código Orgánico Procesal Penal. “En esa época se registró un enfrentamiento en Boleíta entre los cuerpos de seguridad y varios delincuentes que le habían robado la camioneta a un hombre y le estaban cobrando rescate, éste es uno de los primeros casos en el país. La víctima denunció y la policía actuó”, indicó Gorriño.

Durante los últimos 15 años esta modalidad delictiva se ha ramificado considerablemente. Para el experto, la forma que ha resultado más lucrativa para los delincuentes es el robo de motocicletas en los sectores populares.

Una motocicleta Empire en buen estado y del último año puede ser recuperada al cancelar la suma de seis mil bolívares. Por una Suzuki Gn 125 cc se paga entre nueve y 10 mil bolívares, según funcionarios policiales, y de alta cilindrada la cifra supera los 20 mil bolívares. Sin embargo, las fuentes explican que los riesgos que se corren al entrar en negociación con los delincuentes son muy altos, ya que muchas veces se puede ser víctima por partida doble de los sujetos, quienes toman el dinero del rescate, pero no devuelven la moto. “Incluso ha habido casos en que la persona ha resultado muerta al intentar recuperar la motocicleta”, afirmaron en forma de advertencia.

El criminólogo aconseja realizar la respectiva denuncia ante los cuerpos de investigación. De hecho, durante la entrevista se conoció de otro caso de secuestro de mascota: el robo de un cachorro rottweiler, por el que se estaba pidiendo cuatro mil bolívares de rescate. El perrito se salió de la zona residencial, ubicada en Guatire, estado Mirando, y un sujeto en una camioneta se lo llevó. Luego llamó al dueño cobrando el rescate; sin embargo, el hombre desistió del pago del secuestro y le señaló a los delincuentes que se quedaran con el animal. Le había costado justo la cantidad de cuatro mil bolívares, lo que ahora le pedían por su liberación.

Fuente: Panorama

Por: Sabrina Machado

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