abril 24, 2024 1:42 AM

Vivencias de un hombre multifacético
Hacía apenas escasos minutos que eran las 9 de la mañana, en ese momento, arribó a las oficinas de la Asociación Venezolana de Industrias de la Salud Animal (AVISA) el profesor Ricardo Betancourt, enfundado en unos pantalones blue jeans, una camisa blanca y con celular en mano. Al llegar dijo jocosamente: “Ya pensabas que no iba a venir”. Luego de los saludos correspondientes comenzó la entrevista, no sin antes haber ingerido una tacita de guayoyo y colocado a su derecha una jarra térmica con café, y su aparato celular a la izquierda.
La conversación fluye fácilmente con este hombre nacido en la clínica Razetti de la ciudad de Caracas el 21 de noviembre de 1953, fecha que admite sin tapujos y con tranquilidad para, posteriormente, bromear con sus años. Habla con afecto de su niñez señalando que son muchos los recuerdos que atesora pero destaca que los pensados con más cariño son los relacionados con “la convivencia familiar”.
Exterioriza que desde niño pensó dedicarse a trabajar con animales, idea que germinó regada por las vivencias infantiles que tuvo en la vaquera de su abuelo y por la afición que tenían en su casa por los animales, en especial su papá. Todo esto, lo llevó en el año 1973 a estudiar Ciencias Veterinarias en la Universidad Central de Venezuela, donde experimentó una excelente vida universitaria; con un comienzo convulso debido a la gran actividad política que encontraba asidero dentro de su casa de estudios, en ese momento.
La experiencia universitaria fue tan enriquecedora desde el punto de vista personal, por la convivencia y las amistades allí encontradas, que decidió ser profesor de su misma Alma Mater. “Yo afortunadamente no he dejado de vivir la vida universitaria. Dejé de ser estudiante pero ahora soy profesor”, expresa con emoción enfatizando que la vida universitaria es única por sus aportes académicos, sociales y espirituales.
Para el profesor Betancourt su familia lo representa “todo”, respuesta pronunciada con la rapidez de lo que no se coloca en duda. Al igual que no coloca en duda que puede ser tan multifacético profesionalmente, tener una familia, amigos y una vida cargada de múltiples actividades adjetivadas por él como apasionantes, gracias a la paciencia que le tiene la gente; ya que no hay un día en que se levante sin tener nada que hacer, situación que le agrada porque le permite vivir experiencias profesionales variadas, apasionantes y “muy sabrosas”.
– ¿Cuál es la característica de su personalidad que más le agrada que le aporta más?
RB: No sé (su mirada se pierde mientras se sumerge en sus pensamientos)… la pasión.
– ¿Y la que menos le agrada?
RB: La cantidad de información que uno quisiera manejar se escapa a las posibilidades reales de tenerla.
Nutriservi: “Una experiencia interesante”
Nutriservi nació en 1985 de la mente y las ideas compartidas de 3 médicos veterinarios entre los que se encontraba el profesor Ricardo Betancourt, quien cuenta las dificultades organizacionales, gerenciales y económicas del inicio; pero utilizando a mitad de frase la palabra “reto”, es decir, las dificultades incentivaron la idea. Expone que en aquel entonces existían necesidades en el mundo de la industria de la salud animal y ellos (siempre habla en plural cuando se refiere a su empresa) poseían un mar de conocimientos. Lo que faltaba era algo que lo coordinara y enlazara, con ese objetivo le dieron vida a Nutriservi.
Señala que al principio comenzaron realizando trabajos de extensión en fincas. Después, pusieron en práctica actividades de investigación básica, para posteriormente, llevar a cabo una actividad más comercial de distribución de productos agropecuarios que ancla sus bases en el soporte técnico, que es lo que hace en la actualidad Nutriservi, empresa que para el profesor Betancourt ha sido “una experiencia interesante” que aún está en desarrollo.
AVISA: “Una oportunidad de oro”
El profesor Betancourt narra que llegó a AVISA por causa del azar, azar que le permitió asumir el reto de esta “oportunidad de oro”, tal y como es descrita por él. La historia de la casualidad o causalidad comenzó en el año 2002 cuando PHARMACIA le solicitó al profesor Betancourt que los representara ante AVISA, puesto que ellos se iban de Venezuela.
En la primera reunión gremial de la asociación, fue planteada la necesidad de renovar el equipo directivo de la misma y Betancourt fue propuesto para tomar la presidencia. Él advirtió que no se consideraba la persona indicada, ya que Nutriservi es una empresa de distribución, con representación de empresas específicas, y eso podía generar dificultades en la relación entre los miembros de AVISA. Sin embargo, Christian Brunnschweiler, actual presidente de la asociación, señaló que esta nueva situación podría ser beneficiosa porque generaba amplitud y “tenía razón” asevera Betancourt.
Igualmente, explica que al final aceptó porque “tengo la mala costumbre de aceptar ese tipo de retos y me metí de cabeza… afortunadamente”. Con sus palabras evoca las dificultades que tenía AVISA en ese momento, la más importante: La carencia de una sede en la ciudad de Maracay, escogida porque la mayoría de los miembros son de esta zona y es un lugar que como indica el profesor Betancourt, citando a Juan Vicente Gómez, “está muy cerca del poder y muy lejos del poder”.
Autoevaluándose, considera entre los principales logros de su gestión (siempre habla en plural, haciendo referencia al equipo de trabajo) conseguir una sede, aumentar el número de agremiados de 14 a 42, conformar un equipo de trabajo que maneja con eficacia y eficiencia las situaciones y una junta directiva con un plan de reuniones permanentes. Además de convertir las complicaciones políticas, el control de cambio y de precios, vividos por el país, sobre todo en 2003, en una oportunidad para que el gremio creciera, madurara, se cohesionara internamente y alcanzara un alto grado de motivación. Teniendo siempre una visión proactiva ante los sucesos. No obstante, considera que en estos 3 años lo principal que lograron en AVISA fue la organización y permitir la participación de todos.
Un paciente delicado
El profesor Betancourt señala con un tono de voz analítico su preocupación por la situación de la sanidad animal en Venezuela, a la cual diagnostica como delicada, como un paciente que necesita mucha atención. Manifiesta que su mayor preocupación en este sentido es que “no estamos valorando los riesgos que implican las faltas de previsión en los controles sanitarios”.
Desde su punto de vista, la solución está en fortalecer a los organismos que participan en estos procesos, el Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria (SASA) por mencionar uno. Sin embargo, lo más importante es la concientización y participación de todos los sectores involucrados, desde los productores hasta los consumidores; y la actitud proactiva de éstos ante la problemática. Ello con el objetivo de prevenir que se agrave la situación, ya que, en preocupadas palabras el profesor Betancourt advierte que no podemos imaginar siquiera, la magnitud que podría alcanzar la problemática.
Una visión retrospectiva y espiritual
El profesor Betancourt señala que no ha llegado a la meta de su vida porque ella aún no está plenamente definida. Además, para él lo más importante es disfrutar del camino sin obsesionarse por la meta.
La conversación continúa y llegamos a una pregunta espiritual:
– ¿Cree en Dios?
RB: (responde con firme certeza y rapidez) Sí.
– ¿Si se encuentra con Dios qué sería lo primero que le preguntaría?
RB: (respira profundo y coloca ambas manos en la cabeza) Profunda la pregunta… ¿Qué hay después de esta vida?
La entrevista finaliza, el profesor Betancourt se despide pero antes admite sonreído que no esperaba ese tipo de preguntas. Pasa un minuto, y ya está ocupando su tiempo en una actividad; sus días son así, transcurren entre multiplicidad de ocupaciones que lo apasionan y la esperanza manifiesta de que, en un instante, el tiempo decida que un día tiene más de 24 horas.

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