abril 20, 2024 12:27 AM

Spá para perros es la nueva moda para las mascotas con estrés

Actividades al aire libre, pileta, masajes, baños de barro, peluquería, encuentros con los pares: todo eso forma parte de las propuestas para que los perros eviten el estrés. Cuidadores y veterinarios aseguran que ese trastorno no es potestad del mundo humano, sino que en los animales se genera, por ejemplo, ante el encierro y el poco tiempo que les dedican los dueños, cuyo estrés también se transmite a sus mascotas.

«Es como una colonia de vacaciones o un jardín de infantes… pero para perros», le dice a Tiempo Argentino Marisa Huber, creadora del spa de mascotas Pet Ville, un espacio de dos hectáreas en Pilar, donde los animales se llenan de actividades y, sobre todo, aprenden a convivir con otros y perderle el miedo a estar sin sus dueños. «Cuando están lejos de sus propietarios, se deprimen un poco y eso les produce estrés, al igual que la falta de paseos», describe Javier Escoda, esposo de Huber, quien la acompaña hace siete años en este emprendimiento, que ya lleva 20.

Marina Snitcofsky, doctora en Ciencias Veterinarias de la UBA y especializada en Medicina del Comportamiento de caninos y felinos, advierte que el hábitat natural del perro doméstico es la vivienda de su dueño y explica que «en las grandes ciudades, las personas viven en un estado de estrés crónico casi permanente, vinculado a las exigencias laborales y sociales actuales, por lo que llevan un ritmo de vida acelerado que, por ejemplo, no les permite pasar el tiempo adecuado, en cantidad y calidad, con sus animales de compañía.» La especialista detalla que «los perros son animales gregarios, esto quiere decir que necesitan vivir en grupo, conviviendo con otros individuos, sean o no de su misma especie. Es factible que, si pasan gran parte del tiempo solos, lo que puede ser considerado como una fuente de estrés por aislamiento social, desarrollen problemas de adaptación.» Marisa Huber confirma: «En los últimos años, los perros están haciendo mucha vida de hombres y en los spa vuelven a su vida de perros, a juntarse con otros, a hacer actividad.»

Para el médico veterinario Juan Enrique Romero, hay mucha gente que tiene perros por una cuestión de estatus, «pero después se encuentran con que la mascota necesita jugar y sentir afecto, y a los dueños les cuesta porque salen de sus casas temprano y vuelven tarde. Ahí se da lo que yo llamaría ‘el estrés del abandono'».

Esta situación explica que el personal de los spa o pensionados de perros estén cada vez más atareados. «Cualquier cosa que les puedan dar a los perros, que incluya una mayor atención, va a ser beneficioso para el animal, y es cierto que estos lugares han sofisticado sus servicios», dice Romero. La veterinaria María de los Ángeles Pecovich, a cargo de Spa Pet’s Land, un centro en Cañuelas que también tiene 20 años de historia, coincide con Romero en ese punto: «Siempre van a estar mejor en sus casas, con los dueños, pero en estos lugares les ofrecemos todo para que se sientan bien. A veces tienen que venir unos días con los propietarios para hacer la adaptación, como los chicos en la escuela», cuenta.

Uno de los principales atractivos de los spa son los sectores de esparcimiento al aire libre y lo que llaman ‘agility’, que incluye vallas para saltar, rampas para subir y bajar, y juguetes que son arrojados por el cuidador para que las mascotas se ejerciten. Son actividades que muchos perros realizan en estos lugares, y también en la pileta, porque necesitan rehabilitar algún músculo, pero la propuesta es que todos puedan usarlo como un entretenimiento. «Hay dueños que nos agradecen porque sus perros bajan de peso. Lo que pasa es que comen lo mismo que en la casa y acá se mueven», revela la dueña de Pet Ville. Su colega de Spa Pet’s Land agrega: «Los más estresados suelen correr desaforados o quedarse en un rincón, temerosos.»

Aunque el estrés de los dueños se perciba en aumento, al igual que la costumbre de tener mascotas aisladas en departamentos o lugares pequeños, quienes se dedican al cuidado de grupos de perros sostienen que en el último tiempo también se advierte una mayor disposición –o conciencia– de los propietarios para buscar que sus animales estén en mejores condiciones cuando no pueden cuidarlos.

Huber da ejemplos: «Hay gente que trabaja todo el día y le da pena dejar al animal solo. A veces los animales llegan con esa sensación de soledad, que llamamos ‘ansiedad de separación’, y rompen todo, hasta que se adaptan. Otras veces vemos perros que llegan lastimados de lamerse, por los nervios que les provoca quedarse solos y aburridos.»

Otro de los ejemplos concretos del estrés canino se da por el temor y los nervios de escuchar petardos durante las fiestas de fin de año. Dueños y trabajadores de los spa de perros saben que esos días la celebración es, para ellos, con los animales de otros: se encargan de distraerlos y alejarlos del estruendo de los fuegos artificiales.

Además de las actividades al aire libre, los spa para perros ofrecen patios de juegos techados, que suelen ser utilizados los días de lluvia; masajes relajantes –que las mascotas disfrutan hasta más que los humanos–; ‘dormis’ o cuchas diferenciadas, para el momento de dormir; y hasta baños de barro, lo cual suelen interpretar como un juego o un mimo pero que, en cualquier caso, los predispone al relax. Los cuidadores también se ocupan de bañarlos y les enseñan a comer en grupo sin invadirse entre sí. Marisa Huber resume: «Nos ocupamos de que tengan una hora de descanso antes de comer. Y después vemos las necesidades de cada uno, porque los perros tienen sus manías, y los dueños, muchas más».

Un estrés diferente

La doctora en Ciencias Veterinarias de la UBA, Marina Snitcofsky, define el estrés, en cualquier especie, como “una respuesta fisiológica del organismo ante una situación desfavorable, que se manifiesta a través de cambios neuroendócrinos, inmunológicos y comportamentales, con el fin de lograr la adaptación del individuo a los cambios en el ambiente”.

El veterinario Juan Enrique Romero agrega que “se trata de algo inherente a cualquier ser vivo por el síndrome general que el organismo pone en funcionamiento para una alarma cualquiera”, y marca una diferencia: “Lo que el perro no tiene es el estrés que provoca la especulación mental. Al perro lo estresan hechos de la realidad. El ser humano especula en su cabeza con cosas que lo cargan de pequeños momento de estrés, que el perro no tiene. Pero el perro sí tiene otro tipo de estrés y necesita compañía y diversión, que muchas veces el dueño no le puede dar».

Huéspedes especiales

«Maga vino por una semana y ya lleva más de un año con nosotros», cuenta Marisa Huber, creadora del spa de mascotas Pet Ville, señalando a una perra de diez años, «casi galga», de pelo blanco y manchas marrones. «La pasamos a buscar por Martínez, a pedido de los dueños, que hacían una pareja divina», dice Marisa, y recuerda que los dueños de Maga estaban esperando un bebé y buscaban acomodarse en la casa. Hoy la pareja se fue a vivir con el bebé al exterior y la perra adoptó el spa como su nuevo hogar. «Ellos prefirieron dejarla acá y nos pagan todos los meses la estadía porque no querían abandonarla pero tampoco vivir con ella», explica.

Alfredo Ponce vive con su familia en Pet Ville y cuida de los perros como si fueran hermanos de Camila, su única hija, que todavía no habla pero se hace entender. Alfredo conoce la historia de cada una de las mascotas con las que trabaja y se ocupa de bañarlas, darles de comer y realizarles controles rutinarios, además de los que hacen los veterinarios. Su recuerdo más fuerte tiene que ver con Pancha, la mascota que tenía la actriz Graciela Borges.

Era una rottweiler a la que había que mantener alejada del resto porque se peleaba con todos, hasta con los médicos. «Murió en mis brazos y Gra nos pidió que la enterráramos acá», dice Ponce, y cierra la anécdota conmovido: «Yo la llevaba en brazos y de repente noté que tras de mí venía un cortejo de todos los perros, completamente en silencio».

Claves caninas

La doctora en Ciencias Veterinarias Marina Snitcofsky indica que los caninos que pasan mucho tiempo encerrados en un ambiente pequeño, monótono, con pocos estímulos, y solos, tienen más probabilidades de desarrollar problemas de conducta.

El miedo a otros perros puede evitarse si entra en contacto de cachorro, «en su período sensible de socialización».

La actividad física es la descarga de energía cinética (ejercicio físico) necesaria y previene el sobrepeso.

Los paseos le permiten al perro expresar su comportamiento de exploración, que es una necesidad diaria y tiene la motivación propia de explorar y marcar el territorio, además de enriquecerse de estímulos

Es importante la actividad lúdica en perros de cualquier edad y es una buena forma de fomentar el vínculo afectivo entre el perro y sus dueños u otros congéneres.

Valores. Con o sin comida

Los spa que incluyen la comida en el precio suelen cobrar un promedio de 170 pesos por día. Quienes no la incluyen (la pueden llevar sus dueños), abonan entre 70 y 90, dependiendo del tamaño y los requerimientos del animal.

Para gatos. Ellos también

Aunque con actividades diferentes, también existen los spa o pensionados para gatos.

Un día de rélax

Se baña al perro para prepararlo para la rutina. Se lo seca con cuidado y se lo viste con una bata especial. Después, sesión de masajes a cargo de un profesional. El animal sólo disfruta.

El baño de barro es uno de los preferidos por las mascotas , que luego pasan nuevamente por la ducha. Al final, después de toda la sesión de «belleza» canina, son pesados antes de seguir.

Fuente: Infonews

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