junio 9, 2026 2:38 PM

FIEBRE AFTOSA: la necesaria perdurabilidad en sus medidas de combate y del mantenimiento de un alto nivel de estas.

A nivel global se estima que se invierten anualmente en el combate de la fiebre aftosa 30 mil millones de dólares, en función de su control, erradicación y/o recuperación ante una reintroducción de la enfermedad en un área libre.

Benedetti dijo: “Hay amores que son para siempre”. La lucha contra la fiebre aftosa es continua; no se puede desmayar o descuidar en la aplicación de las medidas sanitarias para su prevención, control o erradicación porque se paga caro esa baja en la guardia, por lo costoso que es avanzar en ese combate y por las pérdidas económicas que ocasiona en privación de mercados y las bajas en la producción y productividad en las especies susceptibles.

La fiebre aftosa es una enfermedad animal transfronteriza que afecta gravemente la producción de ganado, alterando el comercio regional e internacional de animales y productos de origen animal. Se estima que la enfermedad circula en el 77% de la población mundial de ganado en África, Oriente Medio y Asia, así como también en un área limitada de América del Sur.

La erradicación de la fiebre aftosa y el mantenimiento del estatus sanitario de libre de la enfermedad exige una inversión considerable de recursos financieros, físicos y humanos, debiendo hacerse hincapié en que el plan para prevenir la reintroducción de la enfermedad es tan o más costoso que el correspondiente a erradicarla. Asimismo, ocasiona inmensas pérdidas económicas la aparición nuevamente de su ocurrencia por los costos de su combate y la salida inmediata del mercado pecuario internacional, en especial en el de ganado y sus productos, como es el caso de la carne, que es la joya de la corona.

Emprender la erradicación, conservar el estatus de libre y mantener el reconocimiento internacional de este, demanda de un recurso humano de alta y continua capacitación, y más aún con capacidad de liderazgo. El liderazgo de los actores del sector privado y oficial es el que provoca el inicio de la acción y logra la continuidad administrativa de los programas.

Por otra parte, es materia de alto valor la educación sanitaria de la población; con una atención de cuidado y de un contenido cargado de temas técnicos, la que corresponde a los miembros de la cadena productiva pecuaria y las instituciones de educación superior dedicadas a formar profesionales, técnicos y paratécnicos en materia pecuaria.

Mantener ese capital humano activo en función de dar permanencia y prosecución a las acciones programáticas que permitan mantener la condición de ocurrencia cero de fiebre aftosa es tarea básica, difícil, pero no imposible. La economía es el motor de la sociedad y los gobiernos, así que al tomar conciencia la población y las autoridades y funcionarios oficiales de la importancia que tiene para las naciones disponer de un buen y garantizado perfil zoosanitario para tener acceso y mantenerse en el comercio pecuario internacional, hay una buena parte de la batalla ganada. No obstante, por razones de la dinámica poblacional y de la rotación de las administraciones públicas, la educación sanitaria debe ser continua y actualizada.

En el último lustro han ocurrido episodios epidemiológicos de fiebre aftosa en Oriente Medio y Europa, registrándose en países que habían obtenido el reconocimiento por la Organización Mundial de Sanidad Animal del estatus sanitario de libre de la enfermedad. Esta situación indica la factibilidad de que los sistemas de prevención en esas jurisdicciones están enfrentando debilidades en sus mecanismos y operaciones de prevención.

Las autoridades alemanas han confirmado un foco de fiebre aftosa en el Distrito de Märkisch-Oderland, en Brandeburgo, en una propiedad de búfalos de agua. Desde hace 37 años no se registraba esta enfermedad en este país. Se ha confirmado que la cepa actuante pertenece al linaje O/ME-SA/SA-2018. El linaje en cuestión se diagnosticó por primera vez en la India en 1918. Posteriormente en Sri Lanka en 2019, Bangladesh en 2021, Emiratos Árabes Unidos en 2021, Omán en 2022, Nepal en 2022, Irán en 2023, Palestina en 2024 y Turquía en 2024, pasando a ser un serotipo endémico en regiones de Oriente Medio y Asia.

Cortesia

Se desconoce el origen y la vía de entrada, por lo cual está abierta una investigación epidemiológica y se realiza la rastreabilidad correspondiente para establecer la potencial expansión en el país y otros países de Europa. En Egipto se presentaron 22 focos en el 2022, donde se diagnosticó los virus O y A de un linaje con proximidad genética con los últimos virus actuantes en la Subregión Andina.

La red de laboratorios de referencia de la OMSA destacó que, dentro de los últimos eventos globales de fiebre aftosa (2021-2023), se registraron algunas ocurrencias en el norte de África, en el Oriente Medio, Rusia, Kazajistán, Corea del Sur, Indonesia e India. En marzo del 2025 se informa de introducciones de la enfermedad en Hungría y Eslovaquia, del serotipo O, después de una ausencia del virus de más de 50 años.

En julio del 2025 en Siberia, Rusia, se registraron focos del serotipo O en regiones limítrofes con China y Mongolia, afectando granjas bovinas y porcinas. Es de hacer notar que desde el 2006 no se registraba la presencia de la enfermedad en este país. En la actualidad existe una situación sanitaria crítica en Siberia, inicialmente denunciada como sospecha de fiebre aftosa, y posteriormente las autoridades oficiales de sanidad animal han declarado que la mortalidad presentada en bovinos es debida a la ocurrencia de pasteurelosis. Siberia, particularmente Zabaikalsky Krai, limita con áreas endémicas de fiebre aftosa de China y Mongolia, lo que le concede ser considerada de alto riesgo.

En Grecia, la Dirección General de Sanidad Animal del Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación confirmó un episodio de fiebre aftosa en una granja de bovinos situada en la isla de Lesbos, detectada el 15 de marzo del presente año; en esta zona desde 1994 no se había presentado esta enfermedad, y en el territorio de Grecia desde el 2001. Libia, para el presente año, en sus regiones de Misratah y Tarabulus, ha confirmado un brote de fiebre aftosa, identificándose como virus actuantes los tipos A y SAT 2.

Israel, a inicios de año al igual que en el 2025, enfrenta en El Golán varios focos de fiebre aftosa, siendo diagnosticado el virus tipo SAT 1. Se ha confirmado la muerte de gacelas de montaña infectadas en la Baja Galilea, áreas de Nahal Tavor e Yissachar, lo que llevó al cierre de esas reservas naturales. Chipre enfrenta una epidemia de fiebre aftosa por virus SAT 1 en el periodo de febrero-marzo de 2026, con 11 focos confirmados en la región de Lárnaca, afectando a ovejas, cabras y vacunos. Se han implementado sacrificios de animales, cuarentena, prohibición de movimiento de ganado y vacunaciones masivas para contener el virus.

Por otra parte, revisando la situación en Sudamérica se encuentra que los últimos focos reportados fueron en 2017-18 en Colombia, en la frontera con Venezuela. Del mismo modo, la última epidemia de fiebre aftosa en el Cono Sur del continente ocurrió entre los años 2000 y 2001, afectando a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con más de 2.000 focos reportados. Posteriormente, se registraron brotes aislados, siendo los últimos reportes en Argentina en 2006 y Paraguay en 2011.

En América se inicia el Plan Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa en 1988; actualmente, en el contexto global, el avance que exhibe es notable, donde más del 95% de su territorio y de su población de rebaños y animales tiene un estatus sanitario de libre de fiebre aftosa con o sin vacunación. En sus estrategias se identifican la utilización de la vacuna oleosa, la participación social y la integración geopolítica en sus programas.

Cuando se revisa la información disponible sobre las últimas ocurrencias en Europa y Oriente Medio no se encuentra referencia de acción conjunta entre los países, o sea, la integración geopolítica; dados los buenos resultados de esta en nuestra región, nos llama la atención que no se mencionen acciones en esta materia. Tampoco se encuentran informes epidemiológicos sobre el origen de los focos, información que sería de apoyo para incrementar las acciones de prevención y vigilancia epidemiológica, y corregir posibles debilidades existentes que podrían existir en los sistemas preventivos.

Es de llamar la atención sobre la realidad de los hechos: es una lucha que debe mantener su óptimo nivel a través del tiempo, y el pasar años sin registrar la presencia de esta enfermedad no significa estar exento de riesgos de su reintroducción; por el contrario, reafirma la necesidad de aplicar un programa de prevención.

Julián Castro Marrero.  (30/03/2026)

Castromarrero45@gmail.com    

KP/AVISA PRENSA

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