junio 27, 2026 6:02 PM

Vigilancia epidemiológica: La falta de datos actualizados detiene la gestión sanitaria pecuaria en Venezuela

Para adelantar una gestión pública y privada necesariamente se debe disponer de un sistema de inteligencia. La acción que es generada por los propósitos y objetivos de la gestión a emprender o emprendida hay que alimentarla constantemente de información para orientar su ejecución, seguimiento y evaluación. Para lo cual se demanda de una infraestructura, un sistema y personal capacitado.

En particular en lo que corresponde a la salud pública veterinaria, expresada en su gestión por proyectos y programas, ese sistema de inteligencia es conocido como sistema de vigilancia epidemiológica.

La vigilancia epidemiológica es un proceso continuo de recolección, análisis e interpretación de datos para monitorear el comportamiento de las enfermedades y otros episodios de salud pública, y de conocer los factores y su relacionamiento que condicionan ese comportamiento.

El sistema de información proveedor de los datos demanda del soporte de una infraestructura, personal capacitado y de unidades informantes, pudiendo ser estas pertenecientes al sector público o privado. Esta data orienta el diseño de los programas, su seguimiento y evaluación.

Para adelantar los programas salud animal son insumos básicos la información correspondiente a la caracterización de los sistemas de producción, población animal, número y ubicación geográfica de propiedades, flujos y corrientes de ganado y sus productos y ubicación de los centros de procesamiento industrial de los productos pecuarios.

Crear la cultura de evaluación dentro de las instituciones que adelantan estos programas, es base fundamental para el logro de resultados satisfactorios para los sujetos de los servicios, así como para los trabajadores de esos ministerios, y por ende para una mejor y mayor utilización de los recursos disponibles, siempre escasos en los diferentes países. 

Es vital que la auditoria de gestión sea llevada a cabo de tal manera que por su estructura permita hacer el seguimiento a la instrumentación de un programa y evaluar los resultados de su culminación, al determinar: sí genera el beneficio social esperado, el cumplimiento de sus objetivos y metas, los factores que influyen sobre su instrumentación y los puntos críticos existentes, la operatividad organizacional y la eficiencia y eficacia en la asignación y manejo de los recursos.

Es básico el análisis global de los objetivos y metas para conocer sí existe coherencia y pertinencia entre ellos, así como también el examen de sí los medios asignados son adecuados en calidad y cantidad a los fines u objetivos planteados.

Actualmente donde en la ejecución de los programas se utiliza como estrategia institucional la participación social, la evaluación debe ser llevada a cabo de forma abierta y participativa.

Continuando con el propósito de resaltar la importancia de contar con un sistema de información funcional, vigente y amigable veamos como en el concierto internacional se le da importancia a este tema.

En la evaluación que realizan las organizaciones internacionales de sanidad animal para los reconocimientos de programas o un estatus sanitario determinado, como es el caso de libre de una determinada enfermedad, y del mismo modo la evaluación entre países para establecer los requisitos sanitarios para un intercambio comercial en materia pecuaria es la existencia y funcionamiento de un sistema de vigilancia epidemiológica un punto básico y determinante en la toma de decisiones.

Por ejemplo, un país que no conoce de su geografía la cuantía de las existencias de la población animal y el número de propiedades que la alberga, lógico no inspira desde el punto de vista sanitario ninguna confianza.

Ahora bien, revisemos actualidades de nuestro país, donde encontramos que la definición de las políticas pecuarias y la planificación de su instrumentación, así como lo concerniente a su auditoria, seguimiento y evaluación se encuentran con una gran dificultad, y es que en nuestro sector pecuario no se posee de estadísticas actualizadas, hasta tal punto de no conocer cuál es la población animal por especie y propiedades existentes.

Esta dificultad es aceptada por los representantes del sector oficial y los del sector privado que conforman los eslabones de la cadena productiva y por los profesionales de las Ciencias Veterinarias que prestan su asistencia técnica. Además, muestran públicamente su preocupación por este evidente hecho.

No obstante, el asunto de la preocupación tiene otros componentes como es el poco avance en el programa de fiebre aftosa y poseer en uso un sistema de recolección y/o registro de información de campo que no es funcional ni amigable.

La pregunta es por qué, aun cuando las partes involucradas se reúnen, e identifican estos problemas, no se muestran avances en su solución, ni existe un mecanismo de seguimiento que sea participativo.

Es aquí donde se invita a retomar lo citado anteriormente en lo referente a la importancia del sistema de inteligencia, y a la cultura de evaluación, y lo de realizar esta de forma abierta y participativa, para que los entes involucrados periódicamente revisen la gestión, identifiquen problemas y sus soluciones y participen en solventarlos de manera conjunta.

Julián Castro Marrero.  (3/12/20259

Castromarrero45@gmail.com    

KP/AVISA PRENSA

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